27 feb. 2011

¿QUE SIGNIFICA SER ECOLOGISTA?



¿Son los verdaderos ecologistas los que eligen una determinada forma de alimentación ante otra y hacen bandera de ello para legitimar su purismo?

¿Lo son quienes están convirtiendo los paseos de nuestras ciudades en su velódromo particular, armados con su bici e intimidando a los paseantes?

¿Son acaso los ecologistas de verdad aquellos que hacen del animalismo religión en lugar de profesar un amor sincero y honesto hacia todos los seres vivos (y digo todos) ya sean perro o petirrojo, mariposa o álamo?

¿Son los auténticos referentes del ecologismo aquellos que niegan el pan y la sal a quienno comulgue con sus ideas, los que acaban imponiendo un maniqueísmo asfixiante y excluyente que no permite acuerdo alguno con quienes proponen términos medios?

O mucho peor ¿son los ecologistas “oficiales” quienes militan en partidos autodenominados verdes? ¿Qué es un partido verde? Es más ¿Qué es ser verde en política? ¿Quien reparte los carnés de ecologista proclamando el “conmigo o contra el planeta”?

A mi entender, y el de muchos otros, lo que hoy en día entendemos por ecologismo o gran movimiento de reencuentro con la naturaleza y de hermanamiento con el planeta tiene sus antecedentes en cosas muy alejadas de los intereses políticos o de representación social. Bebe del taoísmo y del budismo, de los clásicos, como Empédocles, Epicuro o Lucrecia. Ecologismo es Machado… o Thoreau.

El ecologismo está en los indios norteamericanos, los mapuches, los massai o los beduinos. En los yanomami, los inuit, los lapones o los aborígenes australianos. Y en todos aquellos pueblos de la Tierra que a lo largo del tiempo y de la historia han vivido de la naturaleza rindiéndole el máximo tributo de respeto y amor, un amor profundo y sincero por su rincón del planeta y las criaturas que lo pueblan, incluyendo por supuesto las de nuestra propia especie.

A menudo añoro la ética ambiental del ecologismo primigenio, ese sentimiento ante todo fraternal, sincero, humilde y cotidiano, en muchos de los que se hacen llamar hoy en día ecologistas, y muy especialmente en quienes se atribuyan esa condición y la van luciendo en la solapa o en la carpeta del atril de la sala de prensa.

Hay que recuperar esos principios. Es preciso enfocar de nuevo hacia la vertiente humanista, sincera y honesta, del amor al planeta como propuesta de base si queremos hacer avanzar al ecologismo como corriente social, no como opción política sino como modo de estar en la Tierra y de relacionarnos con ella.

Si de verdad nuestro compromiso es hacer propuestas sociales para avanzar hacia una nueva ética ambiental basada en una relación más fraternal entre los pueblos del mundo y de todos ellos con el planeta, es urgente repensar lo que estamos haciendo en nombre del ecologismo y sobre todo llamar al orden a esos que llevan años pisoteando el mensaje para medrar socialmente o singularizarse en política. Basta ya.

Creo que sólo recuperando el humanismo y la filantropía que preconizaron los pioneros del movimiento ecologista conseguiremos detener el proceso de deterioro social que amenaza con llevársenos a todos por delante. Debemos pararles los pies a los que utilizan la ecología como herramienta de autopromoción y unirnos a los que en verdad representan esos valores sinceros.

Insisto, el ecologismo es ante todo una manera de estar en este planeta, o mejor dicho de ser planeta: no importa si cultivas la tierra honestamente, conduces un rebaño de ovejas por una cañada, hablas de la naturaleza ante un micrófono, defiendes la energía del Sol o a los chimpancés en Gombe.

5 comentarios:

La lectora corrent dijo...

José Luis, aquestes reflexions m'han agradat molt. Com diu aquella dita castellana, "ni son todos los que están ni están todos los que son". En l'ecologisme oficial hi ha molt de fonamentalisme i també molts vius. (Em sembla que, de fonamentalismes, n'hi per tot arreu.) I molta gent és ecologista sense necessitar cap etiqueta que ho posi de manifest.

José Luis GALLEGO dijo...

Gràcies Mercè, és exactament el que volia manifestar, coincidim plenament, moltes gràcies !!!

Anónimo dijo...

La verdad es que no entiendo a que viene tu referencia a las personas que han decidido no comer carne y más todavía tu demagogia al comparar un perro con un álamo. Hombre, que yo sepa, a día de hoy nadie ha demostrado que los vegetales sienten dolor, algo que si padecen los animales, exactamente igual que tu y que yo. Por otro lado, no me parece una mala muestra de demostrar el amor por los animales el empezar por no comérselos.

Esther Cerro dijo...

Absolutament d' acord, José Luís! jo estoy humildment i amb amor en en aquest mateix camí!
Molta energia!!
Esther Cerro.

Criteri dijo...

Compte, no sé si discrepo, però vull afinar: ecologista no és aquell que estima la natura i prou, ecologista és aquell que MILITA, amb l'exemple i la pedagogia, la protesta, etc
Hi ha gent que encara confon els antitaurins amb ecologistes.

Avui t'he sentit per R4 i m'agradat lo que deies, menys quan has posat Catalunya com exemple de paisatge. Catalunya, el meu Vallès sobretot ho veig com l'infern dels ecologistes i aimants del paisatge i la natura.

Bé, discrepancies a part, fas una feina molt positiva. Endavant.