8 mar. 2011

ABUELO ¿COMO ERA EL LINCE?

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio” canta Serrat a menudo en mi coche. “O si” suelo reponderle yo casi al instante.

Leo en El Periódico de hoy que, según un informe del CSIC promovido por el Ministerio de Medio Ambiente más la mitad de los vertebrados españoles necesitarán medidas especiales de conservación y adaptación hacia mitad del presente siglo para evitar la extinción inminente, ya que verán reducida en más de un 30% la superficie de territorio con condiciones climáticas favorables. Y uno de los que lo tienen peor a juicio de los investigadores es el lince ibérico, acorralado en sus últimas cuadriculas del sur: un puñado de ellos en Sierra Morena y otros pocos repartidos por algunas manchas de Doñana.

Con 46 años de edad en la actualidad, mis posibilidades de llegar con vida al 2050 son ciertamente remotas. Y en todo caso habría que ver que vida se me ofrecería entonces, porque aquello a lo que ven reducida su existencia algunos ancianos no entra en mi concepto de tal.

Pero si la naturaleza me ofreciera la oportunidad de sentarme a la paz de la lumbre con el hijo de mi nieto en las rodillas, tal vez debería enfrentarme a la pregunta con la que abro este apunte de hoy en el blog. Y sinceramente, ante tal escenario, no sé si me interesa la oferta de la naturaleza.

Llevo toda mi vida, desde que tengo uso de razón, dedicándome a evitar esa pregunta: primero como naturalista aficionado, luego como militante ecologista fundador de grupos conservacionistas y finalmente como divulgador ambiental.

Cuando tenía la edad con la que mi nieto me formularía esa hipotética pregunta llevaba yo una carpeta forrada con las portadas de los fascículos de la Fauna Ibérica de Félix entre las que destacaba un cachorro de lince ibérico como el de la foto que nos acompaña: mi animal favorito.

Al leer el artículo de hoy sigo pensando que la verdad tiene remedio. Y voy a seguir luchando porque lo tenga. Quiero que los hijos de mis nietos crezcan en una tierra en la que sigan teniendo la posibilidad de acercarse un amanecer de primavera a la roca de ese bosque de Sierra Morena donde hoy resulta relativamente fácil ver al animal más fascinante de la Tierra.

6 comentarios:

COUSTEAU dijo...

Ojalá esa actitud positiva, vitalista y proambiental se pudiese aislar en un tubo de ensayo e inocularla a toda la población... quizás así podríamos cambiar la dinámica destructiva en la que la especie humana está actuando con su entorno.

Pero mientras tanto, me uno a tu lucha!!
Un saludo y ánimo.

Estoy deseando ver el nuevo programa.

Ars Natura dijo...

Yo estoy deseando ver un lince, jejeje

No sabía que hibas a hacer un nuevo programa José Luis.

Un saludo.

Ars Natura dijo...

POr cierto José Luis, he copiado el texto del Principio de incertidumbre que tienes en la columna de tu blog. Espero que no te moleste. Si el texto está redactado por tí dímelo y lo pongo en mi entrada. Si no te parece bien que lo ponga tal cual dímelo y lo cambio.

Un saludo.

José Luis GALLEGO dijo...

Si Goyo, el texto es mio y me parece muy bien que lo copies en tu blog, esa idea, la que expresa el llamado Principio de Incertidumbre de Heisenberg (una de las ideas que permitieron el desarrollo de la física cuántica) me seduce desde el dia que lo conocí. Creo que encierra muchos de los significados de mi fascinación por la naturaleza. Saludos !

José Luis GALLEGO dijo...

Gracias Cousteau, muchas gracias de verdad !!!

Ars Natura dijo...

Muchas gracias José Luis. Ya he puesto la referencia que indica que tú eres el autor y un enlace pinchando en tu nombre a este blog.

A mi también me llamó mucho la atención esta teoría desde que vi en la película/documental "Y tú qué sabes?" el experimento de la doble ranura, que creo que tiene algo que ver con lo descubierto por Werner Heisenberg.

Te dejo el enlace por si quieres verlo:

http://es.psirius.net/forum/index.php?topic=1816.0

Un saludo.