19 feb. 2009

EL MAR, ESE DESCONOCIDO

Pese a vivir en el Planeta Agua, pese a que la superficie terrestre solo suponga apenas una cuarta parte del mundo en que vivimos, la extensión de océano protegida es ridícula, absolutamente insignificante si la comparamos con la suma de parques nacionales, naturales, reservas de la biosfera y el resto de espacios protegidos en todo el mundo.

El hombre desprecia cuanto ignora, y el mar nos da, en el mejor de los casos, miedo, pero nunca nos hemos acercado a él con el propósito de conocerlo, cuidarlo y defenderlo. Y así nos va.
Los amigos de Oceana, con mi compañero y buen amigo Ricardo Aguilar a la cabeza, acaban de presentar un mapa de "mínimos" en el que señalan 25 áreas de gran interés que deberían ser protegidas de manera urgente por el Estado español. No son zonas costeras, como las habituales y escasas reservas marinas creadas hasta ahora (Cies, Columbretes, Medas, Chafarinas y poco más), sino fondos marinos, cañones y barrancos subacuáticos de cuya belleza y rica biodiversidad apenas tendríamos constancia de no ser por el esfuerzo de gente como Ricardo, que ha dedicado los mejores años de su vida a conocerlos e intentar explicárnoslos.

La Convención de la Biodiversidad de la ONU (ratificada por España) obliga a todos los países firmantes a proteger el 10% de sus aguas para antes de 2012. Para cumplir con ese compromiso, España debería ponerse a hacer los deberes cuanto antes y declarar protegidos 95.000 kilómetros cuadrados de aguas costeras, lo que equivale a una superficie mayor que la de Andalucía. Ahora mismo se hallan protegidos unos 5.000 km2, lo que representa el 0,5% del total.

España vive de espaldas al mar, solo se acuerda de él para jugar al Monopoli en su costa y convertirla en una "costra" de cemento. Y así nos va.

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