28 ene. 2012

THE SENSE OF WONDER

Hoy he recibido un mensaje de mi admirada y querida amiga Mercè Piqueras, bióloga, discípula de Margalef, grandísimo Ser Humano y una de las mejores divulgadoras científicas de este país, que incluía un comentario sobre mi labor como divulgador ambiental. Un comentario que me ha dejado con la mirada perdida en el aire, pensando en sus palabras y retrocediendo hacia atrás, por la ruta de la memoria, a los días de mi infancia, cuando caí bajo el influjo del bosque y de sus criaturas y decidí hacer de ésta que hoy ejerzo mi profesión.

Me dice Mercè: “me gustan mucho tus comentarios y sobretodo el entusiasmo que pones en tu trabajo. Ante la naturaleza tienes eso que los anglosajones llaman "the sense of wonder", un sentido de la maravilla que dicen es propio de la infancia y que mucha gente pierde al crecer, si es que nunca llega a tenerlo. Continua así”·

Nadie había logrado identificar con tanto acierto el motivo que impulsa mi día a día, que me lleva a ejercer apasionadamente mi profesión, a no rendirme pese a los varapalos y los desengaños que he recibido, recibo y recibiré. Que me da fuerzas para echarme cada día a los medios en defensa del medio ambiente y la naturaleza, de la Vida en este maravilloso planeta.

Porque efectivamente, si algo intento con mi labor, en cada una de mis participaciones en los medios de comunicación, con cada uno de mis libros, de mis comentarios en las redes sociales y hasta de mis conversaciones con mis amigos y compañeros de trabajo, es trasladar al mundo ese encandilamiento, esa fascinación casi casi infantil, ese “sense of wonder” que siento por la naturaleza y la Vida que me rodea: ya sea una tijereta o un quebrantahuesos, una brizna de hierba o un roble centenario en mitad de la pradera, una lombriz de tierra o un oso pardo.

¿Cómo no frenar en seco y dejar el coche tirado en la cuneta para observar a un ratonero posado en un poste de la luz? ¿Cómo no detener mis pasos en mitad del Paseo de Gracia y alzar la mirada a lo alto de un edificio dónde se ha posado el halcón? Y también ¿Cómo no llamar la atención al niño que se deja el grifo abierto o al propietario de una tienda que tiene el aire acondicionado a tope y las puertas abiertas de par en par en mitad de agosto? ¿Cómo no estremecerse de la cabeza a los pies al ver a una persona impedida echar con gran esfuerzo la botella de vidrio en el contenedor verde?...The sense of wonder…

Creo que finalmente solo soy eso, una persona maravillada de la Vida, de esta Vida que la evolución me ha permitido disfrutar, en plenitud de facultades, con los cinco sentidos desparramados sobre la hierba, atendiendo exclusivamente a lo que me viene de ella, de mi amadísima naturaleza, para trasladar al resto de la gente la necesidad de conservarla. A ella le debo todo y es a ella a quién pienso dedicar mi labor el resto de mis días, sin abandonar ni por un instante ese sense of wonder que mi amiga Mercè me ha ayudado a identificar como el motor que me impulsa. Gracias Mercè.

3 comentarios:

Ars Natura dijo...

Enhorabuena por tu "sense of wonder". Una lástima que no todo el mundo padezca de ello, aunque creo que cada vez a más gente se le está contagiando, afortunadamente.
Hay que saber sidfrutar y respetar de la naturaleza que nos rodea en todo momento.

Un saludo.

José Luis GALLEGO dijo...

Muchas gracias Goyo, creo que compartimos fascinación por esa Vida que nos rodea y que sabes plasmar con tanto talento en tus bellas fotografías. Un abrazo.

MANOLO CARMONA dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, José Luís esa capacidad de maravillarse innata que todos los niños poseemos y que con el tiempo, la educación y la rutina vamos perdiendo es la que hace que la vida merezca la pena.

Lo otro es un sucedáneo de vida...