5 jun 2010

UNA BALLENA GRIS EN BARCELONA


Mi amigo y compañero de diario Antonio Madridejos publica hoy un interesante artículo en El Periódico sobre el sorprendente avistamiento de una ballena gris (Eschrichtius robustus) en aguas exteriores del puerto de Barcelona. La información parecería una broma si no viniera avalada por uno de nuestros máximos expertos en cetáceos, el profesor Manuel Gazo.

Un ejemplar de ballena gris, un cetáceo que se daba por extinguido desde hace dos siglos en aguas del Atlántico y del Mediterráneo, fue avistado el pasado domingo cerca de la bocana del puerto de Barcelona. La silueta de la aleta caudal, fotografiada con claridad, «descarta cualquier otra posibilidad», explica Manel Gazo, director de la asociación Submon y profesor de la Universitat de Barcelona (UB).

Gazo recibió una llamada. «Manel, hemos visto un cachalote en el puerto –le comentan los tripulantes del barco Onas, que colabora con Submon en tareas científicas–. Te mandamos una foto para que lo compruebes». La hipótesis del cachalote era la más plausible, pues ocasionalmente se avista algún ejemplar cerca de Barcelona, pero en esta ocasión no se impuso la lógica. Cuando Gazo, biólogo experto en mamíferos marinos, observó con detalle el animal, vio que se trataba una ballena gris o Eschrichtius robustus. La especie figura en los manuales como un cetáceo exclusivo del Pacífico porque en más de 200 años no se ha visto ningún ejemplar en el Atlántico.

La única explicación posible es que se trate de un animal procedente del Pacífico que encontró un paso libre de hielo a través del norte de Canadá. Aunque nunca se podrá determinar la ruta exacta, lo cierto es que el paso del Noroeste, que discurre a través del Ártico, ha permanecido abierto en verano en los últimos años debido a la fusión de los hielos. Luego, el animal habría transitado por la costa occidental de Europa y, finalmente, habría cruzado el estrecho de Gibraltar. Las ballenas grises son cetáceos acostumbrados a grandes migraciones, pero la actual excede toda normalidad.

Lo cierto es que el avistamiento de cetáceos en nuestra costa, incluídas algunas de las ballenas más grandes del planeta, resulta más frecuente de lo que la gente pueda imaginar. Ahora bien, lo de la ballena gris es una de esas citas antológicas. Una buena manera de celebrar este año de la biodiversidad.

Podéis leer la información completa aquí.


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