9 oct. 2008

CON ERNESTO CARDENAL

Ayer presentamos la Red Internacional de Escritores por la Tierra en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, que se celebra hasta el 14 de este mes en Barcelona. Fué un acto solemne, en el auditorio central del Fórum, con la prensa y miembros de las principales delegaciones de los paises que asisten al Congreso sentados entre el público.

Me tocó la loteria al poder ejercer como presentador del acto y anfitrión de los invitados. En el estrado el padre de la criatura, mi amigo Ángel Juárez, presidente de Mediterrània CIE y Fundació Mare Terra y de la Red. Junto a él, uno de nuestros principales valores: Joaquín Araújo, el gran naturalista español y uno de los mejores escritores de naturaleza del mundo. A su diestra Antonio Fraguas "Forges" el humorista gráfico más importante que ha dado España y uno de los personajes más famosos del ruedo ibérico.


Pero la figura que destacaba con más fuerza era la de nuestro poeta. Iluminado por un foco que la fortuna quiso situar justo sobre su asiento, ataviado con su clásica boina y su cotona blanca, a juego con su melena, la imágen de Ernesto Cardenal, presidente de honor de la Red, transmitia una paz inmensa.



Fué una ceremonia de una altura inmensa que provocó grandes aplausos y muestras de emoción entre el público asistente. Lástima que la horrosa e inaceptable organización del Congreso impidiera la entrada a los centenares de personas que llegaron hasta el recinto del Fórum con el ánimo de asisitir a este acto (uno de los más importantes de la cumbre).

Y luego, durante la comida, el poeta se explayó y nos regaló su palabra: una buena dosis de sabiduría en una sobremesa que no olvidaré mientras viva. Era la historia de Latinoamérica explicada por uno de sus grandes protoganistas.

Una jornada mágica, como todas las que se propician cuando se reunen los miembros de esta Red de seres humanos comprometidos con la lbertad y el medio ambiente. Ahí queda el camino marcado, quien quiera unirse solo tiene que pedir la palabra. Te esperamos aquí.

José Luis GALLEGO



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